Elegí con el corazón
Mi camino comenzó en las aulas universitarias como Licenciada en Educación Inicial, donde tuve el honor de graduarme con honores (Magna Cum Laude) en la ilustre Universidad de Los Andes (ULA), Mérida, Venezuela.
Esa sólida formación inicial me enseñó una verdad inquebrantable: comprender la infancia implica respetar sus tiempos, honrar su asombro y acompañar su neurodesarrollo con bases científicas y pedagógicas reales. Porque cuando realmente entiendes cómo crece y aprende el cerebro de un niño, dejas de ser un simple espectador frente a sus procesos y te conviertes en una guía consciente.
Elegí con la necesidad
En mis primeros años profesionales veía llegar situaciones con niños que me conmovían profundamente. Sentía el deseo genuino de ayudarlos, pero comprendí que me faltaban las herramientas específicas para abordar sus desafíos de comunicación con la profundidad que requerían.
Esa búsqueda me llevó a cursar y culminar con éxito mi Máster Propio en Trastornos del Habla, Comunicación y Lenguaje en la Universidad Tecnológica de España, obteniendo un sobresaliente promedio de 8.96 sobre 10, con titulación oficial apostillada y certificada bajo el riguroso Convenio de la Haya.
Mi especialización me enseñó a escuchar con los ojos y a comprender el mensaje no hablado de los niños, porque detrás de un gesto, una mirada o un silencio siempre hay un corazón intentando decirnos algo.
Elegí con el compromiso
El verdadero motor de mi formación constante es el compromiso absoluto con cada niño que cruza nuestra puerta. Hoy ese compromiso evoluciona a través de tres grandes áreas de estudio.
Licenciatura en Educación, mención Dificultades del Aprendizaje (Universidad Nacional Abierta - UNA), para asegurar el éxito académico y la estabilidad emocional de cada niño.
Licenciatura en Educación, mención Danza Tradicional (UNEARTE), porque el movimiento es el primer idioma del cerebro y una vía de conexión entre cuerpo y mente.
Licenciatura en Pedagogía Alternativa, subárea Danza Nacionalista, que me abrió las puertas como escritora de una colección infantil sobre el origen de la danza nacionalista venezolana.
El hogar: nuestra primera escuela
Toda la ciencia, los títulos y las formaciones universitarias que hoy guían mi labor profesional no surgieron únicamente de los libros; nacieron en la mesa de mi propia casa. Junto a mi esposo, y con 20 años de casada, hemos tenido el privilegio de formar una familia numerosa como padres de siete hijos.
En nuestro hogar hemos caminado de la mano con diagnósticos especiales que, lejos de convertirse en un pronóstico limitante, se transformaron en una oportunidad para demostrar que, con el enfoque correcto, los niños pueden alcanzar autonomía, independencia y funcionalidad. Cada reto superado en casa es la prueba viviente de que cuando a un niño se le brindan las herramientas adecuadas, su cerebro y su espíritu florecen.
Esta convicción de que la familia es el núcleo de todo está guiada también por mi fe como miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Por eso, cuando abro las puertas de Mi Aula Inteligente, no solo ofrezco la experiencia de una especialista; ofrezco la mirada comprensiva de una madre que cree firmemente en el potencial ilimitado de la infancia.

Somos un Centro de Estimulación del Aprendizaje Infantil con enfoque neuroeducativo. Detectamos a tiempo, acompañamos con amor y guiamos con especialidad.
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